Peter Handke, para el guión "Las alas del deseo" (en realidad, "El cielo sobre Berlín": Der Himmel über Berlin), co-escrito con Wim Wenders. El último párrafo corresponde al final de la película -hoy inolvidable-, cuando la mujer y el hombre se encuentran en el recital de Crime & City Solution y Nick Cave.
Cuando el niño era niño, andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente y que
este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño, no sabía que era niño, para él todo
estaba animado y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada, no tenía ninguna costumbre, se sentaba
en cuclillas, se escabullía de su sitio, tenía un remolino en el pelo y
no ponía caras cuando lo fotografiaban.
Cuando el niño era niño, era el tiempo de preguntas como:
¿Porqué yo soy yo y por qué no tú? ¿Por qué estoy aquí y por qué no
allí? ¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio? ¿Acaso
la vida bajo el sol no es sólo un sueño? Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo? ¿Existe de ver-
dad el mal y gente que realmente son los malos? ¿Cómo puede ser
que yo, el que yo soy, no fuera antes de devenir, y que un día yo, el
que yo soy, no sea más ése que soy?
Cuando el niño era niño, se le atragantaban las espinacas, los
guisantes, el arroz con leche y el coliflor rehogado. Ahora se lo come
todo, y no porque le obliguen. Cuando el niño era niño, despertó una
vez en una cama extraña, y ahora una y otra vez. Muchas personas
le parecían bellas, y ahora sólo con suerte. Imaginaba claramente un
paraíso, y ahora apenas puede intuirlo. Nada podía salir de la
nada, y hoy esta idea le estremece. Cuando el niño era niño, jugaba
con entusiasmo, y ahora sólo lo hace cuando esas cosas son su trabajo.
Cuando el niño era niño, las manzanas y el pan le bastaban de
alimento, y todavía es así. Cuando el niño era niño, las bayas le caían
en la mano como sólo caen las bayas, y ahora todavía es así;
las nueces frescas le ponían áspera la lengua, y ahora todavía es así;
encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta, y en cada ciudad
el anhelo de una ciudad aún más grande, y ahora todavía es así. En
la copa del árbol tiraba de las cerezas con igual deleite como lo hace hoy
todavía; se asustaba de los extraños y todavía se asusta; esperaba
las primeras nieves, y todavía las espera. Cuando el niño era niño,
lanzó un palo como una lanza contra el árbol y hoy vibra ahí todavía.
Una canción más se acabó. Voy a hablar de una chica. Algún
día tiene que ir en serio. He estado muy sola, pero nunca he vivido
sola. Cuando estaba con alguien, solía estar contenta, pero al mismo
tiempo todo me parecía casual. Estas personas eran mis padres, pero
podrían haber sido otras. ¿Por qué mi hermano era el de los ojos
marrones y no el de los ojos verdes del andén de enfrente? La hija
del taxista era mi amiga, pero igual podría haber rodeado con el
brazo el cuello de un caballo. Estaba con un hombre, estaba
enamorada y lo mismo podría haberle dejado plantado y hacer
seguido al extraño que nos cruzábamos en la calle. Mírame o no me
mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y
aparta tu mirada de mí. Creo que esta noche hay luna nueva;
ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad.
Nunca he jugado con nadie y sin embargo nunca he abierto los ojos y
pensado: ahora va en serio. Ahora, al fin irá en serio. Así han ido
pasando mis años. ¿Sólo yo era tan poco seria! ¿Eran tan poco serios
los tiempos? Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola, ni con otros.
Pero, me habría gustado al fin ser solitaria. Soledad quiere decir: al
fin, estoy entera. Ahora ,puedo decirlo, porque al fin esta noche soy
solitaria. Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No
sé si hay un destino, pero hay una decisión.
Decídete.—
Tuesday, January 09, 2007
Wednesday, December 27, 2006
Trece
#5

Siguiendo con mi propósito de no hacer listas de fin de año (esa suerte de proyecto dictatorial que pretende establecer qué es mejor y qué es peor, qué va arriba y qué va del lado de abajo) me es imposible no hacer mención a The Indelicates, la banda de Brighton que a comienzos de 2006, y con el espaldarazo de Art Brut, se despachó con la balada "Waiting for Pete Doherty to die", canción que da motivo a este breve comentario.
Hace unos días debatíamos con Dag todas las aristas que el disco de Arctic Monkeys había puesto en el centro de los debates acerca de la música y la industria dicográfica. Como pudo verse en los artículos de Simon Reynolds y Mark, los Arctic Monkeys eran piezas casi accesorias al verdadero debate. Que quede claro desde el comienzo: "Waiting for Pete Doherty to die" es una canción, y no más -ni menos- que eso. Es decir, su potencia no viene dada por la mezcla novedosa o arbitraria de elementos ya conocidos o extemporáneos, sino por el delicado balance que establece entre la música y lo que la letra expresa: la profunda desazón que nos invade al considerar el mundo en que vivimos, sus esfigies incendiarias, sus falsos ídolos, su miseria cotidiana.
Buy all the papers,
Sell them on ebay;
Your dissertation is due in two days.
Read the tributes on the 'net,
Move on, try to forget,
Find out what a french man says,
Cut the words into your chest,
Bleed for days,
Stumble home in a haze:
We know so much
We know so much
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
The sun slowly sets -
The city disappears.
All the things we understand and
All the things we try:
Waiting for Pete Doherty to die...
Someone come and tap this pain!
I haven't cried since Kurt Cobain.
Take my money all away
I never earned a penny anyway
Give me drugs and give me sex and
Blood diseases! Broken legs!
Give me peace and give me news
Cry me to sleep with the blues.
We know so much
We know so much
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
The sun slowly sets -
The city disappears.
All the things we understand and
All the things we try:
Waiting for Pete Doherty to die...
And love must have
What love wants
And love must have
What love wants
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
The sun slowly sets -
The city disappears.
All the things we understand and
All the things we try:
Waiting for Pete Doherty to die...
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
Everything seems grey these days,
Perhaps it's been that way for years?
We won prizes for our youth
In the days gone by
Now we're waiting for Pete Doherty to die.

Siguiendo con mi propósito de no hacer listas de fin de año (esa suerte de proyecto dictatorial que pretende establecer qué es mejor y qué es peor, qué va arriba y qué va del lado de abajo) me es imposible no hacer mención a The Indelicates, la banda de Brighton que a comienzos de 2006, y con el espaldarazo de Art Brut, se despachó con la balada "Waiting for Pete Doherty to die", canción que da motivo a este breve comentario.
Hace unos días debatíamos con Dag todas las aristas que el disco de Arctic Monkeys había puesto en el centro de los debates acerca de la música y la industria dicográfica. Como pudo verse en los artículos de Simon Reynolds y Mark, los Arctic Monkeys eran piezas casi accesorias al verdadero debate. Que quede claro desde el comienzo: "Waiting for Pete Doherty to die" es una canción, y no más -ni menos- que eso. Es decir, su potencia no viene dada por la mezcla novedosa o arbitraria de elementos ya conocidos o extemporáneos, sino por el delicado balance que establece entre la música y lo que la letra expresa: la profunda desazón que nos invade al considerar el mundo en que vivimos, sus esfigies incendiarias, sus falsos ídolos, su miseria cotidiana.
Buy all the papers,
Sell them on ebay;
Your dissertation is due in two days.
Read the tributes on the 'net,
Move on, try to forget,
Find out what a french man says,
Cut the words into your chest,
Bleed for days,
Stumble home in a haze:
We know so much
We know so much
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
The sun slowly sets -
The city disappears.
All the things we understand and
All the things we try:
Waiting for Pete Doherty to die...
Someone come and tap this pain!
I haven't cried since Kurt Cobain.
Take my money all away
I never earned a penny anyway
Give me drugs and give me sex and
Blood diseases! Broken legs!
Give me peace and give me news
Cry me to sleep with the blues.
We know so much
We know so much
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
The sun slowly sets -
The city disappears.
All the things we understand and
All the things we try:
Waiting for Pete Doherty to die...
And love must have
What love wants
And love must have
What love wants
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
The sun slowly sets -
The city disappears.
All the things we understand and
All the things we try:
Waiting for Pete Doherty to die...
We're sitting on the hillside
Contemplating our careers.
Everything seems grey these days,
Perhaps it's been that way for years?
We won prizes for our youth
In the days gone by
Now we're waiting for Pete Doherty to die.
Doce
#4

Parece que en la noción misma del término "viajar" se inscribe la presencia alucinatoria de dos trayectos: uno de ida y otro de regreso. Post-War es uno de los últimos discos que bajé este año. Hasta ese momento, no tenía mayores referencias de M. Ward, a quien vagamente y no sé por qué asociaba a la movida del "nuevo folk", una prespectiva que no me entusismaba demasiado.
Ya desde el comienzo sucedió algo extraño: en lugar de escuchar el disco en el orden natural de los temas, empecé a escucharlo de atrás para adelante. Esta simple casualidad (escuchar el disco desde la carpeta "añadidos recientemente" una y otra vez, en donde el orden en que entran las canciones suele ser la inversión exacta del orden pautado por el disco) me reveló algo que de otra forma no sé si habría notado: como en los álbumes conceptuales, el disco está deliberadamente construido como un viaje. Viaje que, en su orden natural, se presenta como una involución hacia los orígenes del blues y el folk -de mayor a menor, por así decir-, pero que, presentado especularmente, es decir en su inversión fantasmática, nos lleva desde el precario orígen heteróclito de la musica negra (el blues rural, el ragtime) al folk en su plétora de denotaciones actuales (folk-rock, folk indie, etc). Es decir: entre el último tema del disco, "Afterword/Rag", y el primero, "Poison cup", hay algo así como 100 de historia.
Decía hace un momento que no sé por qué había asociado a M. Ward a la movida del "nuevo folk". Ahora se me ocurre otra etiqueta: la del "viejo folk", donde se funden la herencia y la historia, el cielo con nubes algodonosas de Nashville pero también los verdes campos húmedos por los que anduvieron Leadbelly y Muddy Waters.
Demás está decirlo, los últimos temas del disco son los que más me conmueven.

Parece que en la noción misma del término "viajar" se inscribe la presencia alucinatoria de dos trayectos: uno de ida y otro de regreso. Post-War es uno de los últimos discos que bajé este año. Hasta ese momento, no tenía mayores referencias de M. Ward, a quien vagamente y no sé por qué asociaba a la movida del "nuevo folk", una prespectiva que no me entusismaba demasiado.
Ya desde el comienzo sucedió algo extraño: en lugar de escuchar el disco en el orden natural de los temas, empecé a escucharlo de atrás para adelante. Esta simple casualidad (escuchar el disco desde la carpeta "añadidos recientemente" una y otra vez, en donde el orden en que entran las canciones suele ser la inversión exacta del orden pautado por el disco) me reveló algo que de otra forma no sé si habría notado: como en los álbumes conceptuales, el disco está deliberadamente construido como un viaje. Viaje que, en su orden natural, se presenta como una involución hacia los orígenes del blues y el folk -de mayor a menor, por así decir-, pero que, presentado especularmente, es decir en su inversión fantasmática, nos lleva desde el precario orígen heteróclito de la musica negra (el blues rural, el ragtime) al folk en su plétora de denotaciones actuales (folk-rock, folk indie, etc). Es decir: entre el último tema del disco, "Afterword/Rag", y el primero, "Poison cup", hay algo así como 100 de historia.
Decía hace un momento que no sé por qué había asociado a M. Ward a la movida del "nuevo folk". Ahora se me ocurre otra etiqueta: la del "viejo folk", donde se funden la herencia y la historia, el cielo con nubes algodonosas de Nashville pero también los verdes campos húmedos por los que anduvieron Leadbelly y Muddy Waters.
Demás está decirlo, los últimos temas del disco son los que más me conmueven.
Tuesday, December 26, 2006
Once
#3

Lo que sigue no es exactamente un disco, sino algo que más bien tiene la forma de un acontecimiento.
Como quien no quiere la cosa, en febrero de 2006 Isaac Brock anunció a los medios que estaba haciendo viajes regulares a Manchester para co-escribir los nuevos temas del disco de Modest Mouse (intitulado por cierto "We Were Dead Before The Ship Even Sank", que sale en 2007) nada menos que con Johnny Marr. La noticia, claro, corrió como un reguero de pólvora. ¿Cómo? ¿Johnny Marr tocando la guitarra nada menos que con la gran banda indie de Matador Records? ¿Los autores de "Heart cooks brain"? ¿Fusión del norte y el sur, quiero decir: del este y el oeste? ¿Sociedad trasatlántica? ¿Modest Mouse vs. The Smiths?
Los resultados pueden descargarse de cualquier lado buscando en Google bajo la simple fórmula: "Modest Mouse + Johnny Marr live", y fueron, como siempre en estos casos, una decepción para todos.
Para todos, claro: excepto para mi.
De las tres presentaciones que hizo esta nueva metamorfosis de Modest Mouse, sólo una puede bajarse en vivo: la del Bowery Room el 18 de noviembre de 2006. Las críticas fueron unánimes: el proyecto post-alternativo y post-oceánico era un fracaso. Sonaban mal, y había una manifiesta falta de conexión entre Isaac Brock y Johnny Marr en el escenario.
Es cierto: el nuevo formato de Modest Mouse no sonó bien aquella noche del 18 de noviembre. Sonaron a sucio y roto, como sólo pueden sonar las bandas que se están probando. Y sin embargo, ahí están esas raras canciones nuevas. Dashboard, por ejemplo. Esa remozada necesidad de volver a entrar en los primeros discos de Modest Mouse, de que un tsunami de música mal tocada vuelva a comerse la tierra.
PD. Hará cosa de un mes bajé de Soulseek un conjunto de temas bajo el directorio "We were dead before the ship even sank". Me sorprendió que los temas fueran en vivo, que sonaran tan mal (no más que cualquier recital en la Argentina), y, por cierto, que me llenaran de tanta energía.

Lo que sigue no es exactamente un disco, sino algo que más bien tiene la forma de un acontecimiento.
Como quien no quiere la cosa, en febrero de 2006 Isaac Brock anunció a los medios que estaba haciendo viajes regulares a Manchester para co-escribir los nuevos temas del disco de Modest Mouse (intitulado por cierto "We Were Dead Before The Ship Even Sank", que sale en 2007) nada menos que con Johnny Marr. La noticia, claro, corrió como un reguero de pólvora. ¿Cómo? ¿Johnny Marr tocando la guitarra nada menos que con la gran banda indie de Matador Records? ¿Los autores de "Heart cooks brain"? ¿Fusión del norte y el sur, quiero decir: del este y el oeste? ¿Sociedad trasatlántica? ¿Modest Mouse vs. The Smiths?
Los resultados pueden descargarse de cualquier lado buscando en Google bajo la simple fórmula: "Modest Mouse + Johnny Marr live", y fueron, como siempre en estos casos, una decepción para todos.
Para todos, claro: excepto para mi.
De las tres presentaciones que hizo esta nueva metamorfosis de Modest Mouse, sólo una puede bajarse en vivo: la del Bowery Room el 18 de noviembre de 2006. Las críticas fueron unánimes: el proyecto post-alternativo y post-oceánico era un fracaso. Sonaban mal, y había una manifiesta falta de conexión entre Isaac Brock y Johnny Marr en el escenario.
Es cierto: el nuevo formato de Modest Mouse no sonó bien aquella noche del 18 de noviembre. Sonaron a sucio y roto, como sólo pueden sonar las bandas que se están probando. Y sin embargo, ahí están esas raras canciones nuevas. Dashboard, por ejemplo. Esa remozada necesidad de volver a entrar en los primeros discos de Modest Mouse, de que un tsunami de música mal tocada vuelva a comerse la tierra.
PD. Hará cosa de un mes bajé de Soulseek un conjunto de temas bajo el directorio "We were dead before the ship even sank". Me sorprendió que los temas fueran en vivo, que sonaran tan mal (no más que cualquier recital en la Argentina), y, por cierto, que me llenaran de tanta energía.
Diez
#2

Me sorprende que la crítica se haya hecho tan poco eco de uno de los grandes lanzamientos de este año. Con excepción del blog K-Punk, creo que no vi este disco reflejado en ningún medio periodísitico, y en la lista de Pitchfork de este año ni siquiera aparecen.
Es cierto: la banda de Green Gartside nunca se caracterizó por su popularidad precisamente. No lo hizo hacia 1979, cuando la trinidad Joy Division-Desperate Bicycles-Scritti Politti amenazó por unos pocos meses con gobernar el mundo (el single Skank Bloc Bologna llegó a vender 2.500 copias sólo por la vía del boca en boca), ni tampoco en 1985, cuando los temas "The Word Girl" y "The Perfect Way", del flamante Cupid & Psyche, entraron en los top ten ingleses y norteamericanos respectivamente. Las razones de estas desviaciones tantálicas son de dominio público: el delicado estado de salud y la timidez crónica de Green Gartside -que le provocó su primer infarto nada menos que a los 23 años- impidió que la banda saliera de gira a consolidar cada minúsculo tramo de tierra que parecían conquistar con sus canciones (GG acabó sus días recluído y es una interesante cruza made in wales de Scott Walker con Brian Wilson).
Al márgen: Rough Trade editó el año pasado un compilado glorioso con el sucinto título de "Early", que captura todos los primeros trabajos de la banda con anterioridad al giro soul de la década de los 80 ("la voz más dulce desde Off The Wall de Michael Jackson"). Más que recomendado.

Me sorprende que la crítica se haya hecho tan poco eco de uno de los grandes lanzamientos de este año. Con excepción del blog K-Punk, creo que no vi este disco reflejado en ningún medio periodísitico, y en la lista de Pitchfork de este año ni siquiera aparecen.
Es cierto: la banda de Green Gartside nunca se caracterizó por su popularidad precisamente. No lo hizo hacia 1979, cuando la trinidad Joy Division-Desperate Bicycles-Scritti Politti amenazó por unos pocos meses con gobernar el mundo (el single Skank Bloc Bologna llegó a vender 2.500 copias sólo por la vía del boca en boca), ni tampoco en 1985, cuando los temas "The Word Girl" y "The Perfect Way", del flamante Cupid & Psyche, entraron en los top ten ingleses y norteamericanos respectivamente. Las razones de estas desviaciones tantálicas son de dominio público: el delicado estado de salud y la timidez crónica de Green Gartside -que le provocó su primer infarto nada menos que a los 23 años- impidió que la banda saliera de gira a consolidar cada minúsculo tramo de tierra que parecían conquistar con sus canciones (GG acabó sus días recluído y es una interesante cruza made in wales de Scott Walker con Brian Wilson).
Al márgen: Rough Trade editó el año pasado un compilado glorioso con el sucinto título de "Early", que captura todos los primeros trabajos de la banda con anterioridad al giro soul de la década de los 80 ("la voz más dulce desde Off The Wall de Michael Jackson"). Más que recomendado.
Saturday, December 23, 2006
Nueve
Lo mejor del año #1

Ya lo decidí, es un hecho: no voy a hacer mi tradicional lista de discos de lo mejor del año.
Aún así, me gustaría llamar la atención -por entregas- sobre algunos discos que escaparon al orden de lo habitual o simplemente me acompañaron y divirtieron en estos últimos doce meses tan convulsionados.
El primero de ellos es, a un tiempo, el más tierno y el más peregrino.
Hará cosa de un año, las cabezas detrás del sello Go Kart (el nombre ya lo dice todo) tuvieron una idea más o menos brillante: versionar y adaptar algunos de los temas más populares de los Ramones para inocular la semilla de la revolución en las generaciones futuras. Existían, sin embargo, varios peligros: "aguar" el feng-shui de los temas originales y terminar con un disco en las manos que pareciera del Topo Gigio; caer en el clásico disco "para chicos" subestimando así lo que todo niño es capaz de entender (y sobre todo: recordará) cuando escucha música; crear uno de esos horrorosos compilados versionados con coros de chicos cristianos eunucos cantando contra un fondo de orquesta; etc etc etc.
La solución a todos estos potenciales problemas no pudo ser mejor resuelta ni, desde el punto de vista represivo-tradicional, en cierto sentido, más descabellada: llamar a unos cuantos adalides del punk para que versionen, junto a un puñado de no más de 10 chicos, los grandes clásicos de los Ramones (excluyendo claro temas como Now I Wanna Sniff Some Glue, risas). Alcanza con mirar la nómina de celebridades punk para que se entienda de que estamos hablando: Jim Lindberg de Pennywise haciendo Blitzkrieg Bop, Tony Reflex de Adolescents haciendo Cretin Hop, Matt Skiba de Alkaline Trio haciendo Rock N Roll Highschool, y hasta Jack Grisham de Soundtrack Of Our Lives (qué yapa!) haciendo la muy rockabilly Bop Til You Drop. El resultado es inmejorable: estos viejos adalides sin dientes, ajados como una naranja pasada, post-heroinómanos y post-drogonautas, cantando con pasión esos temas que aman, y en el fondo, junto a ellos, un coro de nenes totalmente desboradados gritando "Rock Rock Rock Rock and roll highschool !!!" en perfecta desarmonía.
En el año de mi vida en que más bandas escuché que versionaban a los Ramones con algo de talento y mucho prestigio (Full Blown Cherry, Ramonetures), ningun disco me deparó tantos momentos de felicidad y sonrisas.
Consideraciones marginales: atentos a las versiones de "I just wanna have something to do" y "Rockaway Beach", por Go Betty Go y The Dwarves, respectivamente. (¿Cómo no comprendimos el significado de "I just wanna have something to do" cuando esta en boca de un puñado de chicos?). Además, no falta la versión de "Spiderman". Gracias NC por la data.

Ya lo decidí, es un hecho: no voy a hacer mi tradicional lista de discos de lo mejor del año.
Aún así, me gustaría llamar la atención -por entregas- sobre algunos discos que escaparon al orden de lo habitual o simplemente me acompañaron y divirtieron en estos últimos doce meses tan convulsionados.
El primero de ellos es, a un tiempo, el más tierno y el más peregrino.
Hará cosa de un año, las cabezas detrás del sello Go Kart (el nombre ya lo dice todo) tuvieron una idea más o menos brillante: versionar y adaptar algunos de los temas más populares de los Ramones para inocular la semilla de la revolución en las generaciones futuras. Existían, sin embargo, varios peligros: "aguar" el feng-shui de los temas originales y terminar con un disco en las manos que pareciera del Topo Gigio; caer en el clásico disco "para chicos" subestimando así lo que todo niño es capaz de entender (y sobre todo: recordará) cuando escucha música; crear uno de esos horrorosos compilados versionados con coros de chicos cristianos eunucos cantando contra un fondo de orquesta; etc etc etc.
La solución a todos estos potenciales problemas no pudo ser mejor resuelta ni, desde el punto de vista represivo-tradicional, en cierto sentido, más descabellada: llamar a unos cuantos adalides del punk para que versionen, junto a un puñado de no más de 10 chicos, los grandes clásicos de los Ramones (excluyendo claro temas como Now I Wanna Sniff Some Glue, risas). Alcanza con mirar la nómina de celebridades punk para que se entienda de que estamos hablando: Jim Lindberg de Pennywise haciendo Blitzkrieg Bop, Tony Reflex de Adolescents haciendo Cretin Hop, Matt Skiba de Alkaline Trio haciendo Rock N Roll Highschool, y hasta Jack Grisham de Soundtrack Of Our Lives (qué yapa!) haciendo la muy rockabilly Bop Til You Drop. El resultado es inmejorable: estos viejos adalides sin dientes, ajados como una naranja pasada, post-heroinómanos y post-drogonautas, cantando con pasión esos temas que aman, y en el fondo, junto a ellos, un coro de nenes totalmente desboradados gritando "Rock Rock Rock Rock and roll highschool !!!" en perfecta desarmonía.
En el año de mi vida en que más bandas escuché que versionaban a los Ramones con algo de talento y mucho prestigio (Full Blown Cherry, Ramonetures), ningun disco me deparó tantos momentos de felicidad y sonrisas.
Consideraciones marginales: atentos a las versiones de "I just wanna have something to do" y "Rockaway Beach", por Go Betty Go y The Dwarves, respectivamente. (¿Cómo no comprendimos el significado de "I just wanna have something to do" cuando esta en boca de un puñado de chicos?). Además, no falta la versión de "Spiderman". Gracias NC por la data.
Saturday, December 16, 2006
Ocho
A pie de página
Después de mi muy aguado y sintomático posteo de más abajo (una especie de forúnculo en definitiva, como me pasa desde hace años), el amigo Dag me acercó unos links donde Mark de K-Punk y Simon Reynolds se enzarzan en un extenso y jugosísimo debate sobre el fenómeno Arctic Monkeys. Para decir lo menos, su lectura -para cualquiera mínimamente interesado en la música y el "estado de cosas"- es por lo menos imprescindible. Los textos de Mark y SR no sólo tienen la virtud de iluminar lo que en otras manos suele quedar en las sombras o librado a la falta de criterios: además, y por sobre todas las cosas, se atreven a mirar al horrible fantasma de la cultura cara a cara.
Pueden empezar, o mejor dicho, emprender la lectura de este diálogo acá, siguiendo luego por acá y acá, aunque los dos links finales me parecen con creces los más clarificadores e importantes.
Por lo demás, yo aporto mi pequeño granito de arena con los dos downloads de más abajo.
El primero no es otra cosa que "From Ritz to the Rubble", un tema de AR que si bien mantiene cierta línea de convencionalismos "hiteros" muy en boga hoy en día, me parece que da cuenta de por qué hablamos de lo que hablamos y nos irritamos por lo que nos irritamos. El otro es casi un pretexto -y ciertamente un guiño- formulado por los propios AR, cuando no hace mucho decidieron hacer un cover de Girls Aloud en uno de sus recitales de este año.
Arctic Monkeys - From The Ritz To The Rubble
Arctic Monkeys - Love Machine (Girls Aloud Cover)
Después de mi muy aguado y sintomático posteo de más abajo (una especie de forúnculo en definitiva, como me pasa desde hace años), el amigo Dag me acercó unos links donde Mark de K-Punk y Simon Reynolds se enzarzan en un extenso y jugosísimo debate sobre el fenómeno Arctic Monkeys. Para decir lo menos, su lectura -para cualquiera mínimamente interesado en la música y el "estado de cosas"- es por lo menos imprescindible. Los textos de Mark y SR no sólo tienen la virtud de iluminar lo que en otras manos suele quedar en las sombras o librado a la falta de criterios: además, y por sobre todas las cosas, se atreven a mirar al horrible fantasma de la cultura cara a cara.
Pueden empezar, o mejor dicho, emprender la lectura de este diálogo acá, siguiendo luego por acá y acá, aunque los dos links finales me parecen con creces los más clarificadores e importantes.
Por lo demás, yo aporto mi pequeño granito de arena con los dos downloads de más abajo.
El primero no es otra cosa que "From Ritz to the Rubble", un tema de AR que si bien mantiene cierta línea de convencionalismos "hiteros" muy en boga hoy en día, me parece que da cuenta de por qué hablamos de lo que hablamos y nos irritamos por lo que nos irritamos. El otro es casi un pretexto -y ciertamente un guiño- formulado por los propios AR, cuando no hace mucho decidieron hacer un cover de Girls Aloud en uno de sus recitales de este año.
Arctic Monkeys - From The Ritz To The Rubble
Arctic Monkeys - Love Machine (Girls Aloud Cover)
Wednesday, December 13, 2006
Siete

Curioso el modo en que el contexto determina el devenir y la forma de las cosas. Una pequeña y breve reflexión nada más, bastante obvia y que a esta altura del partido es casi nada.
Con independencia del hype al que tan acostumbrados nos tienen los ingleses, los EPs y el primer disco de los Arctic Monkeys es de lo mejorcito que he escuchado en materia de rock, llamémoslo convencional, en el curso de este año. Por una sola razón: la espontaneidad y la energía con que tocan estos chicos, uniendo retazos como si el pasado no importara, sonando siempre como si estuvieran en medio de una Peel session (de hecho me recordaron las Peel de Stiff Little Fingers), pero también, sin la pretensión o el carácter forzado de quienes pretenden hacer algo nuevo o el arte por el arte.
Y sin embargo, lo que va a suceder de acá en adelante es historia conocida. Cooptados por la industria, el hype va a pesar más que todas las ganas de hacer buena música, y todo terminará en el conocidísimo sell-out, esa especie de formidable coda hiperrepresentada a la que, también, los ingleses nos tienen tan acostumbrados (una especie de rito, en definitiva, por el cual la industria inmola a sus propios adalides con el propósito de santificarse; después de todo, los vendidos siempre son ellos). Y así será: too much hype will kill you...
Lo que yo me pregunto a veces es qué hubiese sucedido si, por ejemplo, Arctic Monkeys hubiera visto la luz en el año 1978 -un año con el que después de todo presenta varias correspondencias. O con otras palabras: si la música volviera a trascender los límites del "show", del espectáculo, de la mera representación representada.
Wednesday, November 29, 2006
Seis
Quiero dejar de ser yo mismo, ya mismo.
El lunes primero de enero dejo de fumar.
Como en el final de La Guerra de las Galaxias, anular el Ser será introducirse en un estrechísmio túnel con los ojos vendados, apretar puños, dientes y voluntad, y jugarse a meter un imposible cohete en el hueco de la mónada, con el propósito más o menos obvio de que toda la estructura colapse.
Esperemos que en este caso el Padre no esté del otro lado de la baraja.
Y sí, salvo mi fiel perro Mordisco, no tengo ningún Arturito cuidandome las espaldas.
Amén, que la fuerza me acompañe y así sea.
El lunes primero de enero dejo de fumar.
Como en el final de La Guerra de las Galaxias, anular el Ser será introducirse en un estrechísmio túnel con los ojos vendados, apretar puños, dientes y voluntad, y jugarse a meter un imposible cohete en el hueco de la mónada, con el propósito más o menos obvio de que toda la estructura colapse.
Esperemos que en este caso el Padre no esté del otro lado de la baraja.
Y sí, salvo mi fiel perro Mordisco, no tengo ningún Arturito cuidandome las espaldas.
Amén, que la fuerza me acompañe y así sea.
Tuesday, November 28, 2006
Cinco
(i) Off comment
Hace un rato, mientras escuchaba el último disco de Snoop Dogg (ya llego) y leía en lo de Darío un post a propósito de Mick "Soy-Maraca-Y-Encima-Capitalista" Hucknall acerca de los famosos derechos de autor, me acordé de una entrada en los Diarios de Cesare Pavese que había leído y subrayado -encarnizadamente, oh sí- hace un par de años.
Uno de los errores que más me cuesta comprender del mundo en que vivimos es quién (aparte de Beatriz Sarlo y los propios artistas) se imaginó que arte y trabajo profesional podían preservarse en el mundo capitalista e ir simultaneamente de la mano.
O en otras palabras: por qué persistimos en confundir la pluma y la billetera.
A propósito de los escritores, dice Pavese:
"¿Por qué el escritor no debe vivir de su trabajo de escritor? Porque entonces proporcionaría una mercadería determinada. No sería libre frente a sí. En cualquier momento el escritor debe poder decir: no, esto no lo hago. Es decir, tener otro oficio. ¿Hay algo más arriesgado que mantener una familia con novelas?".
Hace un rato, mientras escuchaba el último disco de Snoop Dogg (ya llego) y leía en lo de Darío un post a propósito de Mick "Soy-Maraca-Y-Encima-Capitalista" Hucknall acerca de los famosos derechos de autor, me acordé de una entrada en los Diarios de Cesare Pavese que había leído y subrayado -encarnizadamente, oh sí- hace un par de años.
Uno de los errores que más me cuesta comprender del mundo en que vivimos es quién (aparte de Beatriz Sarlo y los propios artistas) se imaginó que arte y trabajo profesional podían preservarse en el mundo capitalista e ir simultaneamente de la mano.
O en otras palabras: por qué persistimos en confundir la pluma y la billetera.
A propósito de los escritores, dice Pavese:
"¿Por qué el escritor no debe vivir de su trabajo de escritor? Porque entonces proporcionaría una mercadería determinada. No sería libre frente a sí. En cualquier momento el escritor debe poder decir: no, esto no lo hago. Es decir, tener otro oficio. ¿Hay algo más arriesgado que mantener una familia con novelas?".
Monday, November 27, 2006
Cuatro
Desde hace cierto tiempo vengo cultivando la siguiente hipótesis: 1. los recitales son una suerte de instancia carnal donde la música se hace o deviene experiencia (en comparación, escuchar discos es pura teoría); y 2. si por experiencia entendemos subjetividad -ya que las experiencias no pueden sino ser subjetivas-, tanto más fácil es comprender porque no hay dos personas en este puto mundo que tengan la misma impresión de un mismo evento. Puedo ilustrar esta bella hipótesis mediante la compleja fórmula matemática: r = e.
Como con cualquier otra clase de experiencia, el recuerdo de un recital puede falsearse, amplificarse, o en todo caso casi seguro pervertirse con el paso del tiempo. Sea como sea, la ciencia ha demostrado que, en realidad, los recuerdos de experiencias pasadas en los seres humanos, a diferencia de los monos y otros mamíferos más objetivos, casi siempre se exageran con una importante dosis de irresponsabilidad y alevosía. (Dicho sea de paso, un avanzado estudio sociológico de la Universidad de Tampax, Carolina del Norte, ha subrayado las devastadoras consecuencias psicológicas que tiene en el aprendizaje de nuestros niños el modelo de narración "Las mejores vacaciones de mi vida". Cfr. "El extraño mundo de la gente que hace arte web", de Haroldo Franklin, cap. 5, pag.198).
¿Sucederá algo parecido con los covers?
Posdata. Anoche, en medio de tanto aluvión de recuerdos inesperados, me estuve acordando del recital de New Order. No sé si lo que se anda diciendo por ahí será cierto o no, pero qué bueno fue haber escuchado "Love vigilantes" en vivo.
Souvenir:
Iron & Wine - Love Vigilantes
Como con cualquier otra clase de experiencia, el recuerdo de un recital puede falsearse, amplificarse, o en todo caso casi seguro pervertirse con el paso del tiempo. Sea como sea, la ciencia ha demostrado que, en realidad, los recuerdos de experiencias pasadas en los seres humanos, a diferencia de los monos y otros mamíferos más objetivos, casi siempre se exageran con una importante dosis de irresponsabilidad y alevosía. (Dicho sea de paso, un avanzado estudio sociológico de la Universidad de Tampax, Carolina del Norte, ha subrayado las devastadoras consecuencias psicológicas que tiene en el aprendizaje de nuestros niños el modelo de narración "Las mejores vacaciones de mi vida". Cfr. "El extraño mundo de la gente que hace arte web", de Haroldo Franklin, cap. 5, pag.198).
¿Sucederá algo parecido con los covers?
Posdata. Anoche, en medio de tanto aluvión de recuerdos inesperados, me estuve acordando del recital de New Order. No sé si lo que se anda diciendo por ahí será cierto o no, pero qué bueno fue haber escuchado "Love vigilantes" en vivo.
Souvenir:
Iron & Wine - Love Vigilantes
Tuesday, November 21, 2006
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